Comunicado de prensa
11 mayo 2026
Los sistemas alimentarios locales son clave ante el aumento de los precios de los alimentos y las crecientes tensiones
Las herramientas existen: expertos instan a los gobiernos a estabilizar los precios de los alimentos en medio del aumento de las tensiones geopolíticas
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| Líneas superiores: Nuevo informe especial IPES-Food, La nueva geopolítica de la alimentación destaca la necesidad de reducir la dependencia de los volátiles mercados mundiales y reforzar los sistemas alimentarios locales para estabilizar los precios. ▸ Los precios mundiales de los alimentos siguen 35% por encima de los niveles de 2019, ya que las repetidas perturbaciones bélicas, energéticas y comerciales impulsan las subidas y ponen de manifiesto la fragilidad. ▸ Los expertos instan a los gobiernos a cambiar de rumbo e invertir en sistemas alimentarios más autosuficientes y resistentes para proteger el acceso a los alimentos. |
La vía hacia unos precios alimentarios estables pasa por reducir la dependencia de los mercados globales, según un nuevo informe de IPES-Food .
En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, volatilidad de los precios y aumento del hambre, los países dependientes de las importaciones alimentarias y de cadenas de suministro largas y complejas están cada vez más expuestos a crisis que escapan a su control.
Sin embargo, las herramientas para estabilizar los precios y proteger el acceso a la alimentación – entre ellas las reservas públicas de alimentos, la gestión de la oferta y el fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales – no se están utilizando a gran escala.
Una vulnerabilidad crítica para la seguridad alimentaria
Los precios mundiales de los alimentos siguen estando más de un 35 % por encima de los niveles previos a la pandemia, mientras que las guerras, las tensiones comerciales, los recortes en la ayuda y los choques energéticos continúan perturbando las cadenas de suministro alimentario y elevando los precios.
Estas crisis están dejando al descubierto una vulnerabilidad crítica en la seguridad alimentaria mundial: la fuerte dependencia de mercados globales volátiles, alimentos importados y largas cadenas de suministro controladas por un reducido grupo de países y empresas.
La factura mundial de las importaciones de alimentos alcanzó un récord de 2,2 billones de dólares estadounidenses en 2025, siendo los países de bajos ingresos los más afectados pese a ser quienes menos pueden permitírselo. Sin un cambio de rumbo, los precios de los alimentos, el hambre y la concentración corporativa seguirán agravándose.
Construir resiliencia
Sin embargo, los gobiernos no carecen de opciones. El informe concluye que los países pueden reducir su exposición a las crisis globales construyendo una autonomía resiliente basada en la equidad, la sostenibilidad y la participación democrática. Esto implica fortalecer las cadenas de suministro y los mercados locales, apoyar a los agricultores, reducir la dependencia de cadenas de suministro globales volátiles y mantener relaciones comerciales justas, cooperativas y diversificadas.
Las herramientas existen
Las herramientas prácticas ya están en funcionamiento. Las reservas públicas de alimentos, la gestión de la oferta y las intervenciones en los mercados han ayudado a países como India, varios países de África Occidental, Canadá y Noruega a estabilizar los precios y apoyar la producción local.
En un mundo cada vez más volátil, estos enfoques priorizan el acceso a la alimentación y la producción local frente a una visión limitada de la eficiencia económica, y serán fundamentales para mantener los alimentos a precios asequibles.
El informe concluye que los gobiernos se enfrentan a una elección: continuar con un sistema frágil o construir uno capaz de resistir los choques del futuro.


Jennifer Clapp, experta del panel de IPES-Food
Estamos entrando en una nueva geopolítica de la alimentación, en la que los precios de los alimentos están determinados por los conflictos, las perturbaciones del comercio y las disputas de poder. Crisis tras crisis, quedan expuestos los riesgos de externalizar la seguridad alimentaria hacia mercados distantes y cadenas de suministro frágiles controladas por un reducido grupo de países y empresas.
El camino a seguir es una autonomía resiliente, basada en sistemas alimentarios locales respaldados por un comercio justo. Las herramientas para estabilizar los precios ya existen, desde las reservas públicas de alimentos hasta los mecanismos de gestión de la oferta, pero los gobiernos todavía no las están utilizando a gran escala.
Jennifer Clapp, experta del panel de IPES-Food

Shalmali Guttal, experta del panel de IPES-Food
Para las comunidades del Sur Global, esto se traduce en una cuestión básica: si las personas pueden permitirse comer. Cuando los países se ven obligados a depender de la importación de alimentos e insumos agrícolas, cada crisis golpea con más fuerza a nivel local. Son los agricultores, los trabajadores y las familias de bajos ingresos quienes terminan pagando el precio. Este sistema no solo es frágil, sino también profundamente injusto.
Necesitamos reconstruir los sistemas alimentarios desde abajo y más cerca de los territorios, con soberanía alimentaria: una producción local más fuerte, mercados más justos, sistemas de distribución focalizados y subsidios alimentarios, así como herramientas para proteger a las personas cuando llegan las crisis.
Shalmali Guttal, experta del panel de IPES-Food

Mamadou Goïta, experto de IPES-Food y agricultor
Las tensiones geopolíticas están intensificando la presión sobre los países del Sur Global, que luchan por garantizar alimentos asequibles. A medida que aumentan las facturas de importación de alimentos y fertilizantes, también aumenta la deuda, dejando a los gobiernos con menos margen de actuación precisamente cuando más lo necesitan. Por eso, reducir la dependencia no es una opción, sino una necesidad.
Ya existen soluciones. La reserva regional de seguridad alimentaria de África Occidental demuestra que la cooperación y las herramientas públicas pueden estabilizar los mercados. Lo que hace falta ahora es voluntad política para ampliar estos esfuerzos, reducir la dependencia de los volátiles mercados globales y construir una resiliencia duradera.
Mamadou Goïta, experto de IPES-Food y agricultor

